Un café con un poco de esperanza


Para este reto me pidieron hacer una historia, poniéndome en la piel de alguien, es por eso que decidí inspirarme en un señor mayor que veo diariamente cuando voy al cole, en una cafetería al lado de mi casa, espero que os guste: 


Un café con un poco de esperanza

Me planté en la cafetería con mi mochila en la espalda, venía desde Pamplona a Barcelona para poder estudiar en la universidad, para mí todo era un mundo desconocido, me pedí lo de siempre, un café con leche y canela. Cuando alcé la vista para poder pagar la vi por primera vez, el nombre de Alicia relucía en la pequeña placa que tenía. “Serán 2,30”, me dijo. Pagué y me senté cerca del mostrador sin poder parar de mirarla, aún no sabía que esa cafetería cambiaría mi vida.


Empecé a ir con frecuencia y me fui dando cuenta de que Alicia no simplemente era guapa, sino que era simpática, charlatana, curiosa por descubrir el mundo, y de que teníamos muchas cosas en común. Si dijese que iba a esa cafetería porque me gustaba el café, mentiría; iba por el simple hecho de ver a Alicia y poder hablar con ella antes de ir a la universidad. Meses después le pregunté si querría ir conmigo al cine y desde ese momento comenzamos a quedar, ella venía a mi residencia de estudiantes o yo iba al pequeño piso que tenía en las afueras de Barcelona.


Después de un largo verano sin verla, entré en la cafetería para pedirle a Alicia lo de siempre, pero no estaba, pensé que estaría enferma, así que volví al día siguiente, y al siguiente… Pasaron meses y nunca apareció.  


Así llevo 66 años yendo todos los días a esa misma cafetería a pedirme lo de siempre con un poco de esperanza por si algún día vuelve., al fin y al cabo llevo todo este tiempo sin saber lo que le pasó y porque nunca volvió. 


Comentarios

Entradas populares